La mente del triatleta

La mente se trabaja en cada entreno


Intentaré que sea un post ligero de leer que es viernes, aunque he estado revisando libros que tengo sobre ello y me salen 4, y todos con 3 personas implicadas como denominador común:

  • Samuel Marcora

  • Tim Noakes

  • Ross Tucker

Los libros en cuestión son:

  • “Iron War”, de Matt Fitzgerald

  • “¿Cuánto estás dispuesto a sufrir?”, de Matt Fitzgerald

  • “Correr, entrenar la fuerza mental”, de...Matt Fitzgerald

  • “Endurance”, de...no, no es de Matt sino de Alex Hutchinson

Más allá de los libros y de lo interesantes que sean, empecé a leer sobre esto por experiencias personales. Entrenos que clavas, día tras día, y cuando llega el día D, no te sale. No te salen. Recuerdo el ironman de Barcelona sentado y pensando: “corre por tu madre, que está enferma. Corre por tus amigos que han venido a verte…” y no corría. No me apetecía. Me apetecía sentarme. Y quedarme sentado. Iba con la idea de bajar de las 10 horas en un ironman y eché sentado quizá más de 20’. Cuando tuve ganas era tarde, y acabé llegando en 10:15h. Y más allá de esa espinita, el no bajar de 10h en ironman, en mi cabeza apareció el “por qué cojones no te pusiste a correr si tantas ganas tenías de bajar de las 10h, si tantos entrenos habías hecho, si tenías esos condicionantes externos de tus colegas, de tu madre…”, así que, me puse a leer.



Los títulos de entrenador están bien, y son necesarios para no cargarte la vida de nadie. Aunque, como siempre, habrá entrenadores que tengan títulos y hagan lo que les apetezca. Al igual que hay fisios, doctores o demás profesiones de este tipo. Pero experimentar sensaciones en uno mismo es muy diferente para afrontar ciertos problemas con gente a la que entrenas. Como cuando un entrenador de fútbol no sabe que es estar exhausto después de 4 sprints y te pide a gritos que bajes a defender, o un árbitro que no sabe qué es estar a 180 pulsaciones y tenga en cuenta reacciones de un deportista como si estuviera calmado. Pero cómo recomiendas entrenar la mente de un deportista si nunca has tenido un episodio crítico? No me refiero crítico a nivel vital, sino más a nivel de emoticono de Y tampoco me refiero únicamente a carreras o pruebas de resistencia, de larga duración. He iniciado triatlones cortos donde iba concentradísimo en lo mío, y a la tercera brazada estaba más pendiente de de si iba a llover hoy, o de si mañana podría quedar para tomar unas cañas. Y triatlones olímpicos donde en la carrera debía ir a un ritmo (ensayado, entrenado, sufrido) y al bajarme de la bici no me apetecía sufrir. Aquí os traigo un resumen de estrategias que recogen estos libros. No tengo claro que páginas populares de triatlón vayan a reflejarlas en sus artículos de: “las 5 cosas que debes hacer si…” porque es algo más que poner a pensar a un par de redactores. Alex Hutchinson, en su libro “Endurance” habla de que Samuele Marcora, Tim Noakes y Ross Tucker llegan a la misma conclusión en cuanto al tema mental. Lo que importa es el esfuerzo.

En 2009 (en el British Journal of Sport Medicine, PDF para descarga gratis) Ross Tucker publica un paper sobre cómo el cerebro, viendo lo que se le viene encima, regula el ritmo e incluso te lleva a parar, antes de que haya una catástrofe. El cerebro, a esos niveles de esfuerzo mide trogollón de cosas, por ejemplo temperatura corporal, niveles de oxígeno, combustible que nos queda e incluso responde a indicadores como humor o cómo de bien o mal dormiste ese día. Lo que sugiere Ross es lo que ahora se llama el RPE, o la escala de Borg. Es decir, cómo de jodido ha sido el entreno. Y esta percepción de dureza sube cuando aumenta la temperatura corporal y/o bajan los Carbohidratos. Y no espera a que esto suceda, sino que el cerebro lo anticipa. Así, por eso, si solemos hacer 2 horas de bici los sábados, y tenemos una condición física para ese esfuerzo “buena”, si un día nos vamos a las 4-5 horas, nos parece una matada, y lo es. Pero si nos tomamos una cocacolita, la cosa en la cabeza cambia. Y ya no estamos de tan mal humor. Marcora, por su parte, había realizado experimentos (que se presentan en el libro Iron War) sobre cómo el hecho de comer chicle con cafeína o ver palabras de ánimo, pueden hacer que soportes mejor el esfuerzo. Porque, de alguna manera, “engañas” al cerebro y le das razones para creer que sí que puedes aguantar eso. Por ello, los dos Ross y Samuele, sugieren que cualquier entreno físico es entreno de cabeza, de mente, porque al aumentar las capacidades le estás diciendo al cerebro que puedes aguantar esos marcadores, y esas respuestas biológicas, que no se apague. Y ahora surge la pregunta: Quién debe trabajar más esto en un ironman? Los pros con sus sufrimientos de 7:50-8 horas? O nosotros que nos ponemos por encima de las 9-10 horas? Los que hacen 3:40h en un half? O los que van a echar 5-6 horitas? Pues como en todo, hay teorías. Los primeros, los más rápidos tienen dos cosas a su favor:

  • Llevan muchos años haciendo eso, y han entrenado bien al cerebro.

  • Van a pasar menos tiempo haciendo eso.

Pero claro, por otro lado, su nivel de esfuerzo será mayor? Otra de las claves que saco de estos libros es esta frase lapidaria de Samuele Marcora: “being boring is an important characteristic for inducing mental fatigue and, therefore, a brain training effect”. Que lo que viene a decir en castellano es que si el entreno es aburrido el cerebro va a generar una percepción de fatiga mayor que si no lo es. Y el aburrimiento es aburrido. Pero qué es aburrido? Parece un post de filosofía. Pero hay muchos gustos en este sentido. Para mi no es aburrido pasarme 2-3 horas en un rodillo. Para mi no es repetir un entreno igual cada semana (siempre y cuando el entreno represente un reto). Pero para mucha gente el rodillo es insufrible, y repetir entrenos también. De ello habla mucho Matt Fitzgerald en sus libros. Siempre enfocado en la mente. Y rescato una reflexión que le sacó a Eneko Llanos en 2009 cuando venía de hacer segundo en 2008 en Hawaii y le decía que había cambiado poco con respecto al entreno del año pasado: “estamos haciendo básicamente el mismo entreno que hicimos el año pasado”. Muchas veces los entrenadores tiran de creatividad para generar la motivación del atleta. Y está bien. Pero hay que tener en cuenta que como decía Michael Phelps: “los grandes se distinguen de los buenos porque hacen cosas que a los buenos no les apetece hacer”. Y ahí va también parte de mi reflexión con respecto a muchas temporadas. Ese día/semana/mes que no te apetecía entrar en la piscina. Es esfuerzo que no hacías agarrando agua, arrastrando agua. Ese día de rodaje tranquilo de 5 horas que transformas en 2h con un par de calentones. Esa carrera larga y tranquila a ritmo que puedas hablar que te saltas...es decir, todos los entrenos cuentan. Y en todos entrenamos cuerpo, pero educamos al cerebro a que esas cosas las podemos hacer porque el cuerpo está entrenado. Y paro aquí porque es una chapa importante, aunque hay muchas cosas más de las que hablar sobre qué podemos hacer para entrenar la mente.

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